Parece remoto el pasado en mi cabeza últimamente, las sensaciones emergen de pensamientos asiduos a mi existencia ya de por si turbada. Recuerdos perdidos en problemas del presente, casi desvanecidos por dolores de cabeza, casi perdidos por ser considerados carentes de realidad, del HOY en el tiempo. Que mas da, Soy lo que soy, Para que pensar en lo que pude ser, otra decepción mas, pongámoslo en el mural de trofeos. De la nada, un destello extraño, una sonrisa aparece, miedo. Mi mente voló por un segundo y trajo con sigo recuerdos en su regazo. Sencillez de una vida. Poco a poco se difumina un pasado olvidado. Que bello olor emana ese recuerdo, me es familiar, conozco esa sonrisa, reconozco a esa niña, ese patio trasero diminuto, capas de albergar montañas, ríos, países, ir desde una carretera a un castillo. Ese árbol, que en otoño desvestía su piel envejecida por la sabiduría que el tiempo le otorgaba, el jugaba con esa niña, la montaba en sus hombros y la invitaba a ver el sol, la cubría con esas hojas cuando ella con su tristeza no podía, le cantaba junto con ese pajarito que contento alegraba la curiosidad de la pequeña, mientras el bailaba junto con el viento. Ella llenaba de atardeceres sus ojos, cubría de tierra su piel, vida con vida, se mojaba con la lluvia, jugaba en ese mar tempestivo oculto tras un charco en el suelo, podía ser ama del mundo, ella lo era, lo era en el suyo.
Transparente recuerdo, espejo que ahora me muestra la crueldad de lo que no soy. Actualidad, yo ahogándome en esta ciudad, corriendo tras responsabilidades, sudando angustias, olvidándome que también puedo sonreír, no todo es depresión, no todo es gritar, frustrarme, sulfurar coraje y desquiciar mi ideología por problemas anclados al presente. Recuerdo esa vida, esa forma de pensar, esa forma de coexistir con el mundo. Respiro, todo regresa a mi mente, esa tranquilidad, escucho el eco de la risa, esa vida regresa a ese lugar donde de donde jamás debió de ser desalojada.
Recuerdo aquel árbol, aquel majestuoso anciano, recuerdo ese olor, ese olor a aventura, a curiosidad, ese olor a niñez, a ingenuidad. Ese olor, casi olvido como era, como me atrevo a olvidar, como alguien puede olvidar algo así, ¿porque mi vocación se convirtió en olvidar lo que me hacia feliz? Olvide llenar de flores mi cabello en primavera, olvide sonreírle al sol por las mañanas, olvide mi árbol, olvide a esa niña, olvide esa risita, me olvide de mi, de lo que quería ser, olvide como sentirme viva, me olvide de cómo ser Feliz.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario