Sigo tratando de olvidarlo, pero como olvidar algo que nunca tuviste y que siempre deseaste, es como querer quitarme el vestido si ya estoy desnuda. Me siento arrinconada en mi habitación, acechada por una nada, quiero unirme al concreto, le araño la piel de ansiedad, golpeándola a veces por impotencia, mientras el silencio espera.
A que se debe que sea tan difícil, tan difícil. Que se habrá un hoyo en la alfombra y me trague. Le grito a la oscuridad, la culpo de absorber mis corazones rojos, y mis cupidos de chocolate. Ella sigue inerte, mirándome fijamente, mientras que por mi ventana entra un aire conciliador, trata de bajarme la euforia suicida que me da en
ocasiones, a veces funciona. No puedo resistir más, tengo que derramar ira por mis ojos, la fuerte se ha ido, me ha dejado más sola, se fue con el último grito ahogado que dio el puño de mi mano azotando la pared, esa pared que sangra su nombre.
Porque no puedo olvidarte, continúas haciendo remolinos en mi cabello, exprimiendo mi mente con una desesperación delirante.
En mi piel aparecen los tatuajes de cicatrices que llevan mi autoría. Soy mi propia artista.
Tengo frío, tengo mi brazo entumido, estoy bañada en lágrimas rosas, las mariposas llegan, mis ojos mueren ya cansados, el amanecer nace.
Mi mente reinicia, descansa por el momento, se baña entre nubes, bebe rayos de luz. Se aproxima la tempestad, la cruda realidad con la llegada del día.
1 comentario:
ES un honor ser el primero en comentar,lastima que tus palabras no sean muy alentadoras, tu sentir es parecido al de persiste en torturarme de mi blog, pero con un tono muy tuyo, pensar no es siempre la respuesta, la perdida de lo que nunca fue tuyo es dolorosa, siempre lo es...
EL Vigilante te saluda
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